26 junio 2016

MARCO CUENTA SU EXPERIENCIA A CHICOS CON PROBLEMAS DE CONDUCTA

Tijuana, B. C., 26 de Junio de 2016.- Como continuación del Operativo Mochila, niños y jóvenes detectados con problemas de conducta, son apoyados por la Secretaría de Seguridad Pública Municipal (SSPM) para convertirse en personas benéficas para sí mismas, para sus familia y para la sociedad.
Participan en programas específicos, donde oficiales instructores asignados a la Dirección de Prevención del Delito y Participación Ciudadana, les enseñan distintas actividades enfocadas a modificar conductas de riesgo.

En esa dinámica se incluye una visita al Centro de Tratamiento para Adolescentes (CTA), donde reciben una terapia de “shock”, para hacerlos recapacitar ante el camino que llevan.
Doce jóvenes de las unidades La Mesa, Parque de la Amistad y Casas Grandes, participaron en la terapia que implícitamente comprende una mirada al mundo de un internamiento”.
Se trata de un “tour” que les muestra efectos y consecuencias de perder la libertad durante 72 horas, tres meses o hasta una década.
Les compartió su experiencia Marco, joven en tratamiento que ingresó en 2009, a los 16 años de edad, por estar involucrado en un homicidio.
En siete años privado de la libertad ha tenido distintas experiencias emocionales y ahora es un ejemplo de buena conducta en el CTA, por ello fue elegido para dar el mensaje a niños y jóvenes que acudieron a esa terapia.
Marco relató el proceso de valoración que adquirió en esta etapa de su vida; ahora dice apreciar a su madre, a quien en su momento “desobedeció, se le reveló y le falló”.
Los jóvenes que escucharon esa historia de vida, participaron con preguntas, y como común denominador se identificaron con similares conductas hacia sus padres, principalmente en hogares donde la madre es centro y sostén único de la familia.
La visita incluye una explicación que les describe cómo los “privilegios” en el CTA se pueden ganar o perder, cómo se toca fondo para valorar la libertad y todo lo que ésta incluye.
En el CTA el tiempo para pensar es constante; la lectura es el pasatiempo recreativo y rehabilitador, y jugar fútbol es un premio que se obtiene y se conserva con buena conducta.
Alrededor del 50 por ciento de los chicos son canalizados a esos programas por sus escuelas, después de detectarles problemas en un Operativo Mochila; otro 25 por ciento llega a la terapia de “shock” por disposición de un juez municipal.
El resto son llevados por sus propios padres, quienes se acercan a los oficiales instructores de la Policía Juvenil o a la Dirección de Prevención del Delito y Participación Ciudadana, y solicitan apoyo para rehabilitar a sus hijos.



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