08 diciembre 2014

Cicuta

Jaime Flores Martínez
                         Hibrido
Convencido que alimentar la polémica aumentaría su descrédito, el empresario chihuahuense Adrián Díaz prefiere guardar silencio. Este hombre sabe que las rendichicas ya se cansaron de la explotación y la discriminación laboral.

Al margen de los abusos cometidos contra ellas, más de una está dispuesta a revelar detalles sobre las estrategias que utiliza esta empresa para obtener jugosas ganancias, entre ellas la mezcla de productos en el combustible que despachan para hacerlo rendir. Cierto que en esos expendios se venden “litros de a litro”, aunque no necesariamente litros de gasolina.
Y es que Cicuta denunció que algunas empresas exprimen al consumidor a través de frases que intentan convencerlos de su honestidad. Si ellos venden litros completos, quiere decir que los otros ordenan los litros del combustible distribuido por el gobierno mexicano a través de Petróleos Mexicanos (Pemex).
Además se evidenció la discriminación sobre las “rendichicas” a quienes usan como“gancho” para atraer al género masculino. Cicuta subrayó que algunas de esas trabajadoras utilizan sus encantos para compensar el pírrico salario que perciben.
El columnista recibió quejas que corroboran lo publicado la semana pasada. Algunos de esos contactos dejan ver que la empresa del juarense Adrián Díaz Villalobos está a un paso del estallido de sus trabajadoras.
La mayoría de ellas ya se cansaron de ser utilizadas como un “gancho” de la mercadotecnia, además de padecer abusos que deben tragarse con tal de conservar su empleo.
Quien seguramente se muerde las uñas del arrepentimiento es el empresario mexicalense Humberto Guzmán, socio de Adrián Díaz. Cuenta la leyenda que embelesado por las maravillas planteadas por el juarense sobre las jugosas ganancias que obtendrían, de plano desestimó el desprecio que generaría entre la sociedad en Mexicali.
Humberto Guzmán es hombre de buena familia, reconocido entre los mexicalenses como un conservador, honesto y visionario que aportaba al buen vivir. Ahora el señor Guzmán no sabrá qué responder a quienes perciben la explotación sobre las“rendichicas”.
Qué podría contestarle Guzmán a sus amigos de las altas esferas de la sociedad. Ellas son víctimas de su concepto publicitario, además reciben menos de 700 pesos a la semana por laborar casi 50 horas durante seis de los siete días de la semana.
Aun con eso, todavía les obligan a dar su mejor sonrisa a los clientes ante una amenaza lapidaria: si no le sonríen al cliente serán amonestadas, sin contar que será descontado de su paupérrima paga los faltantes a las cuentas. También lo harán si no cumplen con el código de vestimenta y maquillaje.
Según los correos enviados por quienes se identificaron como “rendichicas”, al dueto Díaz-Guzmán les importa un pito que del miserable salario se les cobren esos uniformes que utilizan por un mercadológico capricho sexista.
Resulta incongruente que alguien identificado como integrante de una familia conservadora, Humberto Guzmán se haya asociado con Díaz Villalobos. Sobre este último pesan señalamientos de sus trabajadoras, quienes aseguran que los hombres que realizan el mismo trabajo tengan salarios superiores.
Las denuncias en las redes sociales son igualmente lapidarias, pues se han divulgado imágenes donde las rendichicas vierten algún líquido en los macro depósitos de gasolina. Esta labor correspondería estrictamente a Pemex. ¿Qué le ponen entonces? ¿Agua? ¿Naftalina?
Además existen serios señalamientos de ciudadanos que argumentan el cobro doble si el pago lo hicieron con su tarjeta bancaria.
Cicuta no intenta ser ave de mal agüero, aunque todo indica que el negocio de las rendichicas tronará en el rostro hibrido Díaz-Guzmán. Lo lamentable es que mientras el señor Díaz continuará con su modus operandi de expandirse a más ciudades en el intento que su semilla germine, el señor Guzmán quedará con su imagen pulverizada. Qué pena.
                                                            Fama
Muy sintomático resulta el escándalo sobre corrupción que involucra al técnico mexicano de futbol Javier Aguirre, quien pudo recibir un soborno en 2011 durante su desempeño como entrenador de un equipo español. Aguirre es investigado por un fiscal anticorrupción.
Y es que Aguirre es mexicano y apenas la semana pasada la OCDE ubicó a México como número uno en casos de corrupción.
El comentarista radiofónico José Luis Villa subrayó el viernes que el señor Aguirre puede ser culpable o inocente, aunque –en este caso-- su origen se encarga de tatuarlo ante los ojos del mundo.
                                                         Radio
El periodista Fernando del Monte y el autor de Cicuta son mancuerna en Fórmula Tijuana, que se transmite de lunes a viernes a la una y media de la tarde por la frecuencia 950 de amplitud modulada, Radio Fórmula Tijuana.

Cicuta.com.mx twitter: @jaimecicuta