16 diciembre 2014

Cicuta

                                                                                Tiro
Jaime Flores Martínez

Decidido a defender la exclusividad de 2 vetustas gasolineras que pronto serán su patrimonio, al actual presidente de la Cruz Roja de Tijuana Carlos Rubio Arreola no le importó darse un balazo en el pie derecho. Satanizó la construcción de un expendio para evitar la competencia.
Para impedir la construcción de otra gasolinera en la Calle Cuarta de Tijuana, el señor Rubio se revolvió hasta lograr que maestros, alumnos y padres de familia de la Escuela Alba Roja protagonizaran un escándalo que obligó al municipio a clausurar la obra.
Al margen de la justificada exigencia de los inconformes, llama la atención que el responsable de la benemérita institución en Tijuana utilice sus recursos para agitar al personal de un plantel educativo y sus influencias para que el gobierno local suspendiera la construcción de un negocio que amenaza a los suyos.

Seguro que el ejército de ingenuos que atendieron el llamado del director del plantel, desconocían que el principal promotor de la inconformidad social es heredero de 2 deterioradas gasolineras que resultarían afectadas con el funcionamiento de una nueva estación. Una de ellas esta tan deteriorada que la autoridad no ha permitido su reapertura.

Convencido que la nueva estación daría al traste a sus antigüedades, Carlos Rubio se encargó de estructurar una campaña de desprestigio contra los dueños del nuevo negocio. El desaseado plan incluyó el denostar la imagen del propietario y resaltar la cercanía que tiene con la añeja escuela Alba Roja.

El señor Rubio aumentó el interés de los medios de comunicación al filtrar el cuestionable origen del dinero utilizado para construir la nueva gasolinera. ¿Sataniza Rubio el dinero que generan los burdeles? ¿La Cruz Roja no acepta donativos de los dueños de prostíbulos?

Respaldado por el director de la escuela Alba Roja (a quien ubican como un manipulable personaje que se vende al mejor postor) a don Carlos Rubio no le importó que los niños se plantaran en medio de la calle para impedir el tránsito de vehículos. La seguridad de los infantes le importó un carajo.

Y es que --en la manifestación del miércoles-- el señor Rubio vigilaba a distancia. A través de la tecnología celular sus alfiles le reportaban el dicho de maestros y padres de familia que participaron en la protesta.

Aunque se cuidó de mantenerlo en secreto, don Carlos aprovechó su cargo para presionar a funcionarios municipales para que atendieran la demanda ciudadana de no permitir la instalación de ese expendio. ¿Sabría el gobierno de Tijuana que Rubio los utilizaba para satisfacer intereses personales?

Aunque Cicuta conoce detalles sobre la estrategia que Rubio planteó a la autoridad local, el columnista prefiere guardarlos para mejor ocasión.

El asunto es que funcionarios municipales de primer nivel acudieron el jueves a testificar la clausura de la obra. Los propietarios de la futura gasolinera debieron entender que --efectivamente-- el señor Rubio tiene muchas influencias en el Gobierno Municipal.

A los responsables de la clausura no les importó que el Tribunal de lo Contencioso Administrativo haya otorgado un amparo que obligó al municipio a extender el permiso de uso de suelo. Para clausurar esa obra cualquier pretexto era bueno, pues las demandas sociales son prioridad. Visto así, los pretextos sobran.

Y no se trata de defender a los dueños de una estación de gasolina que pretende funcionar a unos pasos de un plantel escolar. Lo destacable es que pertrechado en la titularidad de la Cruz Roja, don Carlos Rubio tejió una red de intrigas para defender dos viejas estaciones de gasolina que muy pronto formaran parte de su herencia.

Ambas estaciones se localizan muy cerca de la zona donde pretende operar la polémica estación. Por cierto, una de las vetustas gasolineras de la familia Rubio, ubicada en la esquina de Calle Segunda y Madero tiene varios meses cerrada por insegura.

Dicho expendio fue cerrado porque no cumple con las medidas de seguridad que exige Pemex. Tan viejas están las instalaciones que los remiendos que le han hecho son insuficientes. Si Carlos Rubio no puede reabrir su museo expendedor de gasolina, podría conformarse con trastornarle la existencia al nuevo expendio porque se perfila como su competencia.

                                                                  Ricón

En la próxima entrega Cicuta se referirá al cuestionable desempeño de un servidor público que en 13 años de servicio amasó una fortuna envidiable.

Tanto dinero tiene el tipo que cada año invita los traslados aéreos, hospedaje y alimentación de toda su descendencia para que participen en un evento que les permite relajación, entretenimiento, reconocimiento y vacaciones pagadas con dinero del erario.

Todos ellos aman Baja California y admiran a su generoso benefactor. También sus incondicionales le rinden pleitesía. Y cómo no si les invita lo que quieren.

                                                          Radio

El periodista Fernando del Monte y el autor de Cicuta son mancuerna en Fórmula Tijuana, que se transmite de lunes a viernes a la una y media de la tarde por la frecuencia 950 de amplitud modulada, Radio Fórmula Tijuana.

Cicuta.com.mx twitter: @jaimecicuta