01 diciembre 2014

Cicuta


Jaime Flores Martínez

                                  Chicas
Decididos a quedarse con el obligado consumo del combustible que requieren los automovilistas, aquel empresario juarense concretó su estrategia e inició operaciones con mucho éxito en Tijuana. 

Para que la común alteración del combustible fuera lo menos importante para el consumidor, el señor Díaz se colgó de la añeja psicología del mexicano que --en la mayoría de los casos-- se ha acostumbrado a los abusos.


Si una empresa gasolinera promete venderle "litros de a litro" ¡ese mexicano no necesita pensarlo mucho para entregarle su confianza!

Consumidores cautivos del combustible para su automóvil, la mayoría de los ciudadanos deciden marginar a las gasolineras deshonestas que sin empacho venden litros incompletos. ¡Que abusivos! ¡Por eso no rinde la gasolina!

Si además de prometer poner en el tanque el monto pagado y también se ofrece buen servicio, es un hecho que la clientela está cautiva.

Para garantizar la excelencia en la atención, don Adrián decidió que las estaciones de servicio serían atendidas por mujeres jóvenes que se esmerarían en el discurso y estarían siempre dispuestas a regalar sonrisas.

Aunque sus competidores reconocen la habilidad empresarial de Díaz, esos gasolineros subrayan que no se vale engañar a los consumidores con imágenes falsas. Al igual que sus detractores, Cicuta no trata de minimizar la creatividad y la audacia del empresario Adrián Díaz.

La idea es resaltar que algunas estrategias mercadológicas engañan a los consumidores y retacan los bolsillos de dragones de dos patas.

Resulta que al detectar el daño causado a la paraestatal Petróleos Mexicanos; (PEMEX) con la frase "litros de a litro" la autoridad mexicana decidió suspender el nombre comercial a una empresa identificada como Rendilitros.

No resultaba leal que ese consorcio se erigiera como el único que vendía "litros de a litro" pues con ello ubicaba al resto de los concesionarios de PEMEX como estaciones que no despachaban el combustible que se pagaba.

Al saberse despojado de su marca Rendilitros, la empresa de Díaz aplicó una veloz reingeniería mercadológica al colocar a sus despachadoras de gasolina como el “icono” de la empresa. Así las jóvenes empleadas fueron utilizadas como gancho para que los clientes pasaran por alto que el nombre de la empresa les fue retirado.

Fue entonces que muchas de esas jovencitas decidieron aprovechar la coyuntura para obtener ingresos extras.

En una de esas gasolineras ubicadas en la Mesa de Otay en Tijuana es común observar que al menos dos jovencitas se esmeran en la atención de taxistas a quienes venden favores en la parte posterior de la gasolinera.

Aunque no existen elementos de juicio para suponer que la empresa está enterada del ejercicio que realizan algunas de sus rendí-chicas, la realidad es que algunas de ellas se han aprovechado de la coyuntura: Si la empresa saca ventaja de ellas, es justo que aprovechen sus encantos para obtener dinero extra.

Recientemente, asociaciones dedicadas a defender la equidad de género, estiman que la publicidad utilizada y forma de operar de "rendi-chicas" resulta misógina porque etiqueta a las mujeres. Ellas son vendidas como un objeto sexual para que la clientela varonil acuda a dichas gasolineras.

Desde su arribo a Baja California, el empresario Adrían Díaz contactó con los también empresarios mexicalenses Héctor Guzmán e Ignacio Gómez para convertirlos en sus socios. Desde que iniciaron la relación comercial con el juarense Díaz, al menos en 3 ocasiones han sido advertidos por la Procuraduría Federal de Protección al Consumidor (PROFECO) al detectarse cierta cantidad de agua en los depósitos, además de un químico conocido como naftalina. Se supone que éste elemento es utilizado para aumentar el volumen del combustible.

De esa anomalía hay testimonios periodísticos e imágenes entregadas por ciudadanos afectados por averías en sus vehículos por la cuestionable calidad del combustible.

Algunos de ellos acudieron a la citada cadena de estaciones de servicio a realizar sus planteamientos, aunque aseguran que salieron decepcionados. Desde luego que no reconocen su responsabilidad, aunque tampoco están respaldados por una empresa aseguradora que --a su vez-- debe tener la certeza que el consorcio no altera el producto que vende. De ser así, ninguna aseguradora aceptaría respaldarla.

                                                       Radio

El periodista Fernando del Monte y el autor de Cicuta son mancuerna en Fórmula Tijuana, que se transmite de lunes a viernes a la una y media de la tarde por la frecuencia 950 de amplitud modulada, Radio Fórmula Tijuana.

Cicuta.com.mx twitter: @jaimecicuta