28 agosto 2013

Cicuta


Jaime Flores Martínez
Unto
Resentido con Alberto Capella porque hace un año lo corrió de la Policía Municipal de Tijuana, el abogado Rafael Cobián Moreno se atropella en su venganza contra a su antiguo empleador y amigo.

Cobian Moreno no midió que el descarado soborno que ofreció para destrozar la reputación de Capella sería descubierto y peligrosamente revertido. Esta historia de resentimiento inicia apenas a finales de septiembre del 2012. En ese entonces, el secretario de Seguridad Pública de Tijuana destituyo al entonces director de la Policía Ricardo Hernández Garduño y a su escudero Rafael Cobián Moreno.
Un par de policías entregaron a Capella una grabación donde Garduño y Cobián escupen insultos en su contra. Al estar convencido de su irregular comportamiento, los considero traidores y por ello decidió correrlos.
Hace justo una semana el escribiente revelo que –en cuestión de días-- Capella  se incorporará a la Subsecretaría de Gobernación donde ocupara una dirección, pues fue invitado por su titular Roberto Campa Cifrián
Se supone que al conocer la noticia Rafael Cobián tuvo la audacia de ofrecer una dádiva a cambio de aplicarle un agresivo periodicazo a Capella. Si en verdad estaba a unos días de abandonar el cargo, entonces era el momento de acusarlo de “mantener vínculos con mañosos”.
En un texto divulgado la semana pasada en paginas de Internet, se afirmo que Capella habia sido fotografiado con mañosos, aunque se olvidan de publicar la foto. Ni siquiera se molestan en ubicar a los delincuentes, ni tampoco fechas o lugares.
Mas grave resulta que el periodista que se prestó al soborno cometió el grave error de citar como fuente de información a la Agencia Antidrogas de los Estados Unidos (DEA). Quienes se dedican al manejo de información en México saben que la DEA no se dedica a la filtración de chismes. Para colmo el periodista deja entrever la identidad de los resentidos con Capella.
 Apenas trascendió el mentado texto, Capella presentó una denuncia contra Rafael Cobián Moreno y contra el periodista que se prestó al enjuague. Se supone que el gobierno norteamericano estableció comunicación con autoridad mexicana para aclarar que la DEA no  es –en ningún caso-- filtrador de información.
Paralelamente a la denuncia penal en su contra, trascendió que Rafael Cobián Moreno fue recientemente acusado ante la delegada de la Procuraduría Federal de Protección al Consumidor (PROFECO) Lolita de Méndez, pues Cobián ordenó a sus subalternos solicitar dádivas a los dueños de gasolineras de Tijuana. Cobián despacha como sub-delegado de Profeco en Tijuana.
La historia de Cobián Moreno reseña que militó en el PRI por más de una década, aunque la triste perspectiva tricolor lo hizo inclinarse hacia la oposición. Después integrar la Fundación Colosio que –se supone—integran los priistas más leales, Cobián ofreció su apoyo al entonces candidato panista a la alcaldía Jorge Ramos Hernández.
La simpatía con el panista Ramos resultó en una relación amistosa con Alberto Capilla, quien por esos tiempos también se desempeñaba como Secretario de Seguridad Pública. Cobián continuó con su labor en esa dependencia hasta que Capella alcanzo nuevamente el en la administración del priísta Carlos Bustamante Anchondo.
En el segundo tercio de la actual administración, la amistad de Cobián se inclinó hacia el capitán Ricardo Hernández Garduño, quien fue nombrado por Capella director de la policía municipal. Cobián y Hernández Garduño se hicieron tan amigos que sin acordarlo llegaron a convertirse en cómplices. Juntos decidieron tronar contra Capella frente a un grupo de policías que recientemente habían sido destituidos por incurrir en diversas irregularidades.
La mencionada reunión se realizó a finales de septiembre del año pasado y uno de los policías grabó las tronantes palabras que más tarde escucharía Capella. Éste último comprobé que Garduño y Cobián eran traidores y decidió destituirlos. A un año de distancia los resentimientos revivieron al saber que Capella podría ocupar un cargo público en el gobierno federal.
Tapón
Para qué nadie lo tache de "tapadera" el consejero jurídico del Gobierno de Tijuana Roberto Ordorica, regala a la sociedad veloces pasitos laterales para que vean que "si trabaja" y no se la pasa en caceria de moscas armado con una liga.
Este abogado se las arreglo para "filtrar" que recientemente demandó a la empresa Sola Basic la reposición de miles de lámparas de alumbrado público que nacieron muertas, o mejor dicho que nunca han servido.
Para justificar su aparente eficiencia y evitar las críticas a sus superiores, el señor Ordorica manda una señal para que los habitantes de Tijuana digan: ! Mira que eficiente es el licenciado Ordorica! y no lo juzguen de comparsa ahora que se quede desempleado.
Hay quien dice que debía levantar la voz ante la colocación de una monstruosa estructura en la confluencia de la Avenida Internacional y la Via Rápida Poniente. Ordorica nunca dirá nada porque se metería en lo sembrado.

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