30 agosto 2013

Cicuta Excelsa

Jaime Flores Martínez
Acostumbrada a transitar en la vida como si fuera una competencia de velocidad, la actual directora del Instituto Municipal del Deporte de Tijuana (IMDET) Yolanda García Bolaños se esfuerza porque el alcalde electo Jorge Astiazaran Orci se digne a ratificarla. Dona Yolanda cree que –aunque no mate un chango a nalgadas—su experiencia como “ex directora” es suficiente para mantenerse pegada a la ubre.

Y es que Yolanda García, añeja velocista metida a funcionaria, está convencida que sus atropelladas acciones ni siquiera serán percibidas por Astiazaran. Mientras el doctor ocupaba el cargo de Secretario de Desarrollo Social en el trienio de Jorge Hank, la señora Yolanda despachaba como subdirectora del IMDET donde el titular era Arturo Hacho Kaloyan.
Nombrada  titular de esta paramunicipal el pasado mes de julio, la señora García pregona a los 4 vientos que su ex titular Daniel Corona Torrero, abandonó esta dependencia en medio de "un cochinero".
Empleados del IMDET afirman que la dama cuestiona con acidez la gestión de Corona, un personaje que renunció a ese cargo en medio de un escándalo mayúsculo. Corona “no se dio cuenta” que algunos subalternos vendían documentos oficiales a personas que buscaban obtener una visa del gobierno estadounidense.
Personal del Consulado estadunidense detectó que un gran número de solicitantes de visa que presentaban cartas de trabajo en papel membretado del IMDET. Resulta que esos empleados vendían la documentación, aunque Corona nunca se dio cuenta. Al menos eso dijo.
Al tronar la bomba el señor Corona pidió licencia (para facilitar la investigación) y Alejandro Ramos fue nombrado encargado de despacho.  Dos semanas después, con la aparente recomendación de la sindica municipal Yolanda Enríquez de la Fuente, el alcalde Bustamante nombró a Yolanda García Bolaños como titular del IMDET.
El asunto es –según una versión generalizada—a doña Yoli le quedó grande la silla. Tan apática se muestra que no reconoce adeudos del IMDET con proveedores que establecieron acuerdos económicos con Corona Torrero. A esta señora no le importa que le demuestran el cumplimiento de los trabajos. Que les pague Corona, les dice.
Con tal de deshacerse de sus múltiples cobradores, doña Yolanda no tiene empacho en mandárselos a la directora de Comunicación Social Marta Zaldívar, una funcionaria especialista en proyectar antipatía. Según sus propias víctimas, la señora Zaldívar regala un gesto comúnmente practicado por un personaje identificado como Excelsa.
Se trata de una argentina insolentemente mal encarada que come palomitas en la sala de la familia Peluche. A Excelsa no le importa que le exijan cumplir con sus obligaciones. En los hechos acostumbra mandar al demonio a sus patrones Ludovico y Federica.  Martita se limita a decir que no habrá pagos pendientes y que le hagan como quieran.
De regreso al tema de Yolanda García Bolaños, esta mujer tolera sin pudor a un personaje que se presenta como empleado del IMDET pero que en realidad se dedica a recorrer los pasillos del Palacio Municipal en su cacería de victimas. El personaje se llama Francisco y se apellida Enríquez de la Fuente, es decir, es hermano de la sindica, y ofrece resolver casi cualquier asunto sobre todo en vísperas de concluir el actual gobierno. Puede ser coyotaje, pero sin duda es nepotismo.
Nudo
Harto difícil resulta opinar sobre el conflicto que se vive en Mexicali por la llamada Ley para el Desarrollo y Bienestar Social de los periodistas en Baja California. Cicuta ya se refirió a un conflicto protagonizado por el diputado priísta Juan Bautista Montejano de la Torre, quien sin empacho presentó una lista de cinco periodistas que encabezarían la Comisión de esta ley.
También se hizo referencia a la interpelación de la periodista mexicalenses Indira Mata, quien cuestionó la insolencia de este diputado. Para esta comunicadora, Montejano manipuló los intereses del gremio  periodístico al apoyar el ascenso de  cinco incondicionales.
Apenas el pasado martes, el propio diputado confirmó a los mencionados personajes, aunque ==por segunda ocasión—no le importó que Indira Mata montara en cólera. Esta comunicadora manifestó su desacuerdo porque Montejano mintió sobre el eventual  consenso entre las distintas asociaciones de periodistas.

Cicuta  se limita a subrayar un elemento que luce discordante en este tema: El nombramiento del licenciado Víctor Manuel Hernández Vallejo brinca en un escenario que aparece nebuloso de origen; Aunque Víctor Manuel Hernández cuenta con su trayectoria periodística, ahora mismo ocupa el cargo de director de servicios administrativos en el cabildo de Tijuana.
Representantes de medios de comunicación, coinciden que el oficio periodístico es tan ingrato, que se pierde al ocupar algún cargo público. El caso más emblemático lo representa Marco Antonio Blasquez, un comunicador que uso su espacio para convertirse en senador de la República.
Aún si “deja de ejercer” la profesión,  un médico nunca deja de serlo. La percepción es que, con   los periodistas la cosa no es igual. El asunto de fondo es que --en esta pugna entre comunicadores—destaca el manejo de 5 millones de pesos que fueron aprobados por el Congreso para el ejercicio de esta ley. Se supone que el grupo designado pretende manejar a su antojo esos recursos, una situación que por –por si sola—resulta cuestionable.

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